Lily es una mujer de 40 años que trabaja como profesora de primaria. Es responsable, dedicada y cariñosa, le gusta enseñar y cuidar de sus alumnos; pero en su día a día tiene que lidiar con clases numerosas, falta de recursos, presión académica, conflictos entre los niños y padres muy exigentes.
Ella se centraba solo en su trabajo, no hacía ejercicio, no se relajaba, no se divertía, no compartía sus problemas con nadie. Se refugiaba en la comida, el café, el cigarro y las compras para escapar de la realidad. Se descuidaba de su salud, de su pareja y de sus amigos.
Con los días comenzó a sentirse mal física y emocionalmente, estaba irritable, tenía dificultad para dormir, tenía náuseas, vómitos, diarreas, palpitaciones, taquicardia e hipertensión, pero no se daba cuenta de que había un problema. Pensaba que era normal sentirse así, que era parte de su trabajo, solo era cuestión de aguantar. No buscaba ayuda profesional. Seguía con su rutina, cada vez más deteriorada y descontrolada.
Como podemos ver en la historia que te acabo de contar, Lily está pasando por un momento muy difícil. Su dedicación y amor por su trabajo como profesora son admirables, pero también está claro que está experimentando síntomas de mucho estrés. Aquí te expondré algunos ejemplos que te pueden enseñar a identificar señales que estás padeciendo síntomas de estrés en el cuerpo:
1. Me siento como si tuviera un nudo en el estómago, no puedo estar tranquilo, me da miedo todo y me preocupo por cosas que no tienen sentido.
2. Estoy de un humor de perros, me molesta cualquier cosa, me salto a la mínima o me pongo hecho una furia.
3. No tengo ganas de nada, me siento vacío, sin ilusión, como si no valiera la pena vivir o como si fuera culpable de todo lo malo que pasa.
4. Me cuesta un montón dormirme, me despierto a cada rato o tengo sueños horribles.
5. Me duele todo el cuerpo, tengo la cabeza como si me la estuvieran apretando, me molesta la luz, el ruido, me dan pinchazos en las sienes, tengo los músculos agarrotados, sobre todo el cuello, la espalda y los hombros.
6. Me dan ganas de vomitar, me suelto del estómago, no voy al baño o me salen llagas en la boca.
7. Me falta el aire, me ahogo, me dan ataques de tos o me resfrío a menudo.
8. Me late el corazón muy rápido, me sube la presión y me duele el pecho.
9. No tengo ganas de hacer el amor, no me excito o no me corro, o se me baja o me corro muy rápido.
10. Me como todo lo que pillo o no me entra nada, me dan antojos o me atraco de comida, o me obsesiono con adelgazar o engordar.
11. Me tomo unas copas, me fumo unos cigarros, me meto unas rayas u otras cosas para relajarme, o me engancho al juego, al sexo o a las compras.
12. Evito o me enfrento de mala manera a las situaciones que me estresan, me aíslo de los demás o dejo de hacer las cosas que me gustan
Síntomas de estrés en la mujer
Entre los principales síntomas del estrés en la mujer encontramos los siguientes:
Síntomas físicos: dolor de cabeza, tensión o dolor muscular, fatiga, problemas de sueño, problemas digestivos, problemas de piel, problemas respiratorios, problemas cardíacos, problemas sexuales y problemas menstruales.
Síntomas psicológicos: ansiedad, irritabilidad, depresión, falta de motivación, problemas de concentración, problemas de memoria, preocupación excesiva y sentirse abrumado.
Síntomas conductuales: comer en exceso o no comer lo suficiente, abuso de alcohol, tabaco u otras sustancias, evitar o afrontar de forma agresiva las situaciones estresantes, aislarse de los demás y abandonar las actividades que nos gustan.
Conclusiones
Si tienes alguno de estos síntomas, es importante que busques ayuda profesional para manejar el estrés y mejorar tu bienestar. Además, puedes seguir algunos consejos para reducir el estrés, cómo hacer ejercicio, practicar técnicas de relajación, mantener el sentido del humor, pasar tiempo con la familia y los amigos, dedicarte a tus aficiones, dormir lo suficiente y seguir una alimentación sana y equilibrada. Recuerda que el estrés no es algo inevitable, sino que depende de cómo intérpretes y afrontes las situaciones que te ocurren.
También puedes realizar alguna prueba para evaluar tu nivel de estrés percibido. Por ejemplo, puedes hacer el test ESCALA DE ESTRÉS PERCIBIDO (Versión adaptada al español), que consiste en responder a 14 preguntas sobre tus sentimientos y pensamientos durante los últimos tres meses. Al final, podrás ver tu puntuación y obtener algunas recomendaciones para manejar el estrés.
“No dejes que el estrés te venza, tú eres más fuerte que él.”