Estrés laboral:todo lo que necesitas saber para afrontarlo correctamente. 

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Conocer acerca del estrés laboral es vital para poder afrontarlo, por lo que lo primero que debemos saber es que es un problema de salud ocupacional; una respuesta emocional y/o física del ser humano ante situaciones relacionadas con el entorno de trabajo. Científicamente, se aborda desde diferentes perspectivas, ya sea Médica, Clínica u Organizacional. Es una de las principales consecuencias de la exposición a condiciones psicosociales desfavorables en el trabajo ya que afecta a toda la población trabajadora, independientemente de su categoría o profesión.

En esta ocasión te propongo hablar de los cuatro tipos de estrés laboral, como si estuviéramos tomando un café y charlando:

Tipos de Estrés Laboral:

Comencemos dialogando sobre el Estrés Crónico: Imagina que eres un malabarista con demasiadas pelotas en el aire durante mucho tiempo: El estrés crónico es como ese malabarista exhausto que no puede soltar las pelotas; o como una película larga y sin fin, la trama se complica, los personajes están agotados y no hay un final feliz. 

El estrés crónico es una respuesta prolongada y sostenida del organismo a situaciones estresantes. Se caracteriza por una activación constante del sistema nervioso y hormonal. 

Varios son los síntomas físicos y psicológicos que te pueden avisar que lo estás padeciendo. Se producen cambios hormonales que provocan el aumento de cortisol y adrenalina en el cuerpo, impacta en el sistema inmunológico haciéndote más susceptible a contraer enfermedades, te ocasiona trastornos del sueño como insomnio o alteraciones en el ritmo circadiano. De igual forma, puedes padecer de hipertensión y, enfermedades cardiovasculares, dificultad para concentrarte y pérdida de memoria.

Las causas fundamentales están relacionadas con el exceso de demandas laborales, problemas familiares o preocupaciones financieras.

Continuamos con el Estrés Agudo: Es un subidón emocional, como cuando te asustas por un ruido fuerte o te enfrentas a un examen sorpresa. Es breve pero intenso, sube rápidamente, sientes la adrenalina y luego baja.  No es un paseo relajante por el parque; es más, como una carrera de obstáculos. Es una respuesta inmediata ante una situación estresante, una reacción adaptativa y temporal.

Los principales síntomas se vinculan con la activación del sistema nervioso simpático, con aumento de la frecuencia cardíaca y la respiración. Sientes que te preparas para afrontarlo o huir de él, es como una respuesta de lucha o huida: Una preparación para enfrentar la amenaza, que te permite una atención focalizada en el estímulo estresante.

Seguimos con el Tecno-estrés: Supón que tu teléfono y tu computadora se unen para formar un dúo malévolo. Todo está enredado, no logras apartarte de tu móvil, de tu correo electrónico; las notificaciones y las redes sociales absorben toda tu atención.  Imagina un día en la playa sin Wi-Fi, en lugar de relajarte con el sonido de las olas, disfrutar de la brisa fresca del mar y tomar el sol, te encuentras pensando en ventanas emergentes y actualizaciones automáticas. … ¡Es un caos digital!

La sintomatología en este caso se relaciona con fatiga visual por la exposición a la pantalla durante mucho tiempo, preocupación constante por notificaciones y correos electrónicos, insomnio ya que la luz azul de las pantallas afecta el sueño; por lo que se hace necesario establecer límites de tiempo para el uso de tus dispositivos.

Por último, el Burnout (Síndrome de Desgaste Profesional): Es como si tu batería se agotara por completo. Te sientes agotado y sin energía, quemas la vela por ambos extremos. Trabajas demasiado y te quedas sin luz. No es solo cansancio físico, es como si tu alma también necesitara una siesta.

El burnout es una respuesta de alarma al estrés laboral crónico. Se caracteriza por agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal.

Cuando lo sufres es frecuente el agotamiento emocional por falta de energía y entusiasmo, la despersonalización al tratar a los demás como objetos y la baja autoestima laboral por un sentimiento de ineficacia.

Para prevenirlo debes equilibrar el trabajo y tu vida personal, buscar apoyo y autocuidado.

Factores de riesgo del estrés laboral

Ahora hablemos de los factores de riesgo del estrés laboral, claro, estos pueden variar según la persona y el entorno de trabajo, entre los más comunes se incluye

  1. Carga laboral excesiva: Tener demasiadas tareas o plazos ajustados puede generar estrés.
  2. Falta de control: No poder tomar decisiones sobre el trabajo o tener poca autonomía.
  3. Relaciones interpersonales conflictivas: Problemas con compañeros, jefes o clientes.
  4. Ambigüedad en el rol: No tener claridad sobre las responsabilidades o funciones que te tocan asumir.
  5. Recompensa inadecuada: Falta de reconocimiento, incentivos o compensación justa con el trabajo que realizas.
  6. Condiciones físicas y ambientales: Ruido, calor, iluminación inadecuada, espacios de trabajo incómodos y pequeños.
  7. Inseguridad laboral: Temor a perder el empleo o a cambios organizacionales, incertidumbre sobre el futuro de la entidad.
  8. Desarrollo profesional insuficiente: Falta de oportunidades de crecimiento o formación.

Es importante que identifiques estos factores y tomes medidas para reducir su impacto en tu salud. 

Estrategias efectivas para combatir el estrés laboral:

Ejercicio físico: Realizar actividad física ayuda a relajarte y a relacionarte con amigos o familiares. Además, libera tensiones y aleja los pensamientos negativos.

Descanso: Asegúrate de dormir lo suficiente. Disfruta de las vacaciones y los fines de semana como tiempo de ocio, y desconecta de los problemas del trabajo al finalizar la jornada laboral.

Dieta antiestrés: Evita sobrecargar tu organismo con digestiones pesadas. Opta por una dieta sana y equilibrada, reduce el consumo de alcohol y cafeína, y aprovecha el tiempo de las comidas para favorecer las relaciones sociales y familiares.

Organización: Aprende a organizarte, administra bien tu tiempo para poder descansar y establece prioridades cuando no sea posible completar todas las tareas.

Solución de problemas y toma de decisiones: Enfrenta los problemas sin huir de ellos. Toma decisiones siguiendo un proceso lógico y busca la mejor alternativa en cada caso.

Interpretación de situaciones y problemas: Evita exagerar las consecuencias negativas de los sucesos. Afronta las situaciones con naturalidad y sin preocuparte por lo que piensen los demás.

Atribuciones y autoestima: Reconoce tus logros y corrige los errores sin culparte ni tener pensamientos negativos sobre ti mismo. Todos nos equivocamos. Eleva tu autoestima.

Relaciones con los demás: Refuerza las conductas positivas con las personas de tu entorno y trabaja en corregir las negativas.

Conclusiones:

Prevenir el estrés laboral es esencial para mantener un equilibrio saludable entre tu vida laboral y personal. Recuerda siempre marcar límites en el trabajo, esto es esencial para evitar el colapso por estrés. Aprende a decir “no” cuando sea necesario y a desconectar fuera del horario laboral. Si ves que el estrés laboral persiste o te impide llevar una vida normal, es recomendable que busques ayuda profesional. Recuerda, manejar estos tipos de estrés es como ser un jefe ninja de tus emociones. ¡Tú puedes!

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