¿En ocasiones has sentido que no logras calmar tu estrés o ansiedad con los métodos más comunes para ello?
Te propongo adentrarnos en una práctica que nos ayuda a estar conscientes y presentes en el momento actual de manera positiva: el Mindfulness
¿Qué es el Mindfulness?
El Mindfulness, o Atención Plena consiste en observar nuestras sensaciones físicas, emociones y pensamientos sin juzgarlos como buenos o malos, sino aceptándolos tal como son. No es una práctica nueva, sino que tiene su origen en las tradiciones orientales, especialmente en el budismo, donde se utilizaba como una forma de cultivar la sabiduría y la compasión; sin embargo, es inadecuado asociarlo a una religión; ya que, en su adaptación al contexto occidental, ha demostrado científicamente su eficacia para tratar diversos problemas psicológicos y físicos.
Esta práctica puedes realizarla de forma individual o grupal, en sesiones guiadas o autónomas, lo importante es que tengas una actitud de curiosidad, apertura y aceptación hacia la experiencia, sin forzarla ni rechazarla. Puedes integrarla a tu vida cotidiana, aplicándola a las actividades que realizas normalmente, como alimentarte, andar, trabajar o relacionarte con los demás.
Esta técnica favorece tu salud mental, permitiéndote reducir el estrés, la ansiedad, mejorar tu estado de ánimo y aumentar tu concentración. Para empezar a practicar el mindfulness, te recomendamos seguir los siguientes pasos:
- Busca un espacio tranquilo y cómodo, donde no te molesten ni te distraigan. Puede ser tu habitación, tu salón, tu jardín o cualquier lugar que te guste.
- Siéntate con la espalda recta, pero sin tensión. Puedes usar una silla, un cojín, una esterilla o el propio suelo. Lo importante es que te sientas a gusto y relajada.
- Respira de forma natural y profunda, sin forzar ni controlar el ritmo. Presta atención a cómo entra y sale el aire por tu nariz, a cómo se infla y se desinfla tu abdomen, a cómo se mueve tu pecho.
- Observa tus sensaciones, emociones y pensamientos, sin juzgarlos ni reaccionar a ellos. Solo acéptalos tal como son, sin querer cambiarlos ni evitarlos. Sé consciente de lo que está sucediendo en ti y en tu entorno, en el momento presente.
- Si te distraes, no te preocupes ni te critiques. Es normal que la mente se vaya a otros temas. Simplemente, vuelve a enfocar tu atención en tu respiración, con delicadeza y paciencia.
- Practica el mindfulness durante unos minutos al día, preferiblemente por la mañana o por la noche, cuando estés más tranquila. Puedes empezar por 5 minutos e ir aumentando el tiempo según tu comodidad, necesidad y disponibilidad de tiempo.
- Disfruta de la experiencia y de los beneficios que te aporta el mindfulness. No te obsesiones con los resultados ni con hacerlo bien o mal. Solo sé tú mismo y vive el presente con mente positiva.
¿Para qué sirve el mindfulness?
Integrar el Mindfulness en tu vida cotidiana, sirve para mejorar tu bienestar físico y mental, reducir tu estrés, regular tus emociones, aumentar tu autoconciencia y desarrollar tu inteligencia emocional. Es muy efectivo para reducir tus niveles de ansiedad, al disminuir la activación fisiológica, la rumiación mental o pensamientos negativos. Te permite mejorar tu estado de ánimo y la autoestima, al fomentar el optimismo, la gratitud y la compasión.
Es una excelente opción para aumentar tu concentración y memoria, al mejorar tu control atencional y capacidad de filtrar la información irrelevante ya que ayuda a fomentar tu creatividad y resolución de problemas, al facilitar el pensamiento divergente y la flexibilidad cognitiva. Es importante que sepas que se puede practicar a través de la meditación, el yoga, el Tai Chi o cualquier actividad que requiera que estes atenta a lo que haces y sientes. Te aseguro que es una técnica que te ayudará a vivir de forma más consciente, plena y feliz.
¿Sabías que el mindfulness y la meditación no son lo mismo?
Muchas personas piensan que el mindfulness y la meditación son lo mismo; pero no es así, son dos prácticas relacionadas, pero no idénticas, aunque ambas buscan entrenar la mente y mejorar el bienestar, existen diferencias entre ellas. Quédate conmigo y descúbrelas:
El mindfulness consiste en centrarse en la respiración, las sensaciones o los pensamientos, sin juzgarlos ni reaccionar a ellos, mientras que la meditación tiene como objetivo centrarse en nada, vaciando la mente de todo contenido y alcanzando un estado de calma y serenidad.
El mindfulness se puede practicar en cualquier momento y lugar, mientras se realizan otras actividades, como trabajar o comer y la meditación requiere de un tiempo y un espacio reservados, donde se pueda estar tranquilo y sin distracciones.
El mindfulness busca potenciar el enfoque, la conciencia y la observación del momento presente, la meditación persigue la relajación, la introspección y el desarrollo de ciertas cualidades, como la compasión o el perdón.
Sin embargo, te debo aclarar que el mindfulness y la meditación no son excluyentes, sino complementarias. Se puede practicar el mindfulness como una forma de meditación, o se puede meditar con el mindfulness. Ambas prácticas tienen beneficios para la salud mental y física.
Conclusiones
En resumen, el Mindfulness es una práctica que nos aporta desde una perspectiva positivista, tanto a nivel personal como profesional, requiere de responsabilidad, compromiso y constancia para obtener los efectos deseados. Por eso, te recomiendo practicar el Mindfulness de forma regular, siguiendo las indicaciones de un profesional cualificado o de un programa validado. Así, podrás disfrutar de una vida plena, sensata y feliz.
“La mejor manera de capturar momentos es prestar atención. Esta es la forma en que cultivamos el Mindfulness.”
(Jon Kabat-Zinn)